jueves, 5 de julio de 2018

Comenzar un huerto preparacionista

Ideas como ser más autosuficiente, sobrevivir a una catástrofe, volverse más libre o estar preparado/a nos pueden surgir viendo cómo está el mundo hoy en día. Una cuestión básica en cualquiera de estas ideas es la comida. Cultivar nuestros propios alimentos es una posibilidad muy acertada.


¿Cómo comenzar un huerto preparacionista? ¿Qué factores tener en cuenta? Este artículo contiene algunas ideas (centradas en el preparacionismo) para conseguir una fuente continua de alimento; es la continuación del artículo: Preparacionistas y huertos, que hace una breve introducción al tema. 


Un huerto se define como un terreno de regadío de poca extensión destinado a cultivar verduras, legumbres y árboles frutales. Para ser francos desde el comienzo, hablar del huerto preparacionista como tal, en este mundo de etiquetas, es quizás crear un etiquetado sin mucho sentido en la mayoría de casos. Un huerto no dejará de ser un huerto por mucho que nos intentemos preparar para el futuro. El huerto será más bien uno de los múltiples recursos con los que podremos contar para la subsistencia. En este artículo pretendo dejar unas pocas ideas introductorias para que cada persona pueda desarrollar su propio concepto.

La esencia del huerto

¿Qué diferencia entonces un huerto prepper de un huerto normal? Cultivar plantas para abastecernos de comida no es una idea muy novedosa, ya que salvo en el moderno mundo actual, se ha venido haciendo desde el comienzo de las sociedades neolíticas. Ahora bien, al igual que existen diferentes grados de preparacionismo, nuestro huerto se diferenciará en mayor o menor medida de otros huertos según ese factor.

En el movimiento preparacionista existen multitud de caminos, ¿que escenario TEOTWAWKI pensamos que ocurrirá? Seguro que la respuesta en multitud de casos sea ¿teoqué? Esta palabra es la abreviatura de "The End Of The World As We Know It" (el fin del mundo tal como lo conocemos). Pero para comenzar con nuestro huerto prepper el inicio es tener claro frente a qué posible escenario nos vamos a preparar. Si nuestra idea está enfocada a simplemente tener una posible fuente de alimento extra por lo que pueda pasar, o nuestro enfoque es hacia prepararnos frente a desastres mayores. Según esta premisa, cada una de las ideas expuestas las tendremos que ir tomando hacia nuestra perspectiva.

Sabiendo la finalidad de nuestro huerto, el punto clave de toda la acción es el lugar. ¿Dónde pensamos situar nuestro huerto? La respuesta a esta pregunta marcará en gran parte el resto de nuestras decisiones. Por un lado nos definirá el espacio disponible, la climatología predominante y el acceso a recursos cercanos. Pero por otro, su situación geográfica define distintos grados de riesgo que puede correr el huerto, sobre todo, debidos al factor humano. Así, tendremos que poner a nuestro geoestratega interior para evaluar las posibles zonas donde asentar nuestro huerto y sus puntos débiles.


invernadero

Dónde situarnos

Con el actual desarrollo de las sociedades, cada vez más urbanas, es importante señalar que, pese a todos los condicionantes que quizás nos imponga estar en una ciudad, lo más acertado es irse a zonas rurales poco pobladas, o en su defecto a los alrededores de una ciudad pequeña. ¿Por qué?  Lo primero es porque se gana en calidad de vida. También, en los alrededores de pequeños núcleos de población es más sencillo encontrar terrenos disponibles y asequibles de precio. Por otro lado, frente a cualquier problema el lugar más vulnerable es una gran ciudad, un organismo dependiente casi por completo de su entorno para su abastecimiento de servicios básicos. Desde fallos en el suministro de agua a potenciales saqueos no es el mejor lugar para quedarse si algo pasa.

Es quizás difícil pensar en ello en principio, sobre todo si vivimos y trabajamos en una ciudad, pero hay otras opciones, como por ejemplo, una residencia vacacional. Esta segunda residencia la podemos ir preparando por si sucede algo. Si no tenemos esa posibilidad también se pueden localizar pueblos o aldeas abandonados y dejar preparado lo necesario para empezar un proyecto en caso de tener que huir de la ciudad. La idea es eso, prepararse. Pero si pasa algo, es mejor estar en un lugar tranquilo, lejos de problemas.

¿Preppers + huerto + ciudad?
La ciudad no es el mejor sitio si llega alguna catástrofe. Pero desde la ciudad podemos preparar nuestro huerto también. En muchas ciudades existen huertos urbanos comunitarios en donde podemos participar e ir acumulando conocimiento y saber hacer, mientras no sucede nada. Si sucede algo, ya veremos cómo poder salir de la ciudad o cerca de qué huerto refugiarnos.

Además, en el transcurso del artículo irán saliendo ideas por las que puede que la localización exacta de nuestro huerto solo se pueda dar lugar en determinados lugares concretos según nuestras intenciones.

Un buen diseño para comenzar

Si ya hemos superado el primer paso y tenemos un terreno donde asentar nuestras azadas, toca plantear el diseño. No es fundamental realizarlo, pero nos ayudará a quitarnos bastantes quebraderos de cabeza futuros, y más si, como puede darse el caso, planteamos un huerto preparado frente a diferentes acontecimientos.

El diseño debe contemplar muchos factores: desde adaptarnos al espacio del que disponemos y aprovecharlo al máximo, conocer la climatología y las especies de verduras que podemos cultivar, hasta pensar en la manera más sencilla de poder trabajar. Un huerto bien pensado es fácil de trabajar, por lo que nos ahorrará tiempo y esfuerzo.
En el diseño también debemos pensar cómo obtendremos el agua de riego, establecer zonas de compostaje, invernaderos y zonas dedicadas a almacenaje de herramientas, semillas, etc... Por otro lado, si no queremos que el huerto destaque mucho, debemos pensar cómo camuflarlo, por ejemplo con una barrera de arbustos. Debemos considerar si queremos maximizar el uso del huerto en combinar el cultivo de plantas con cría de animales pequeños como gallinas, perdices o incluso caracoles y saltamontes, que se pueden adaptar sin problemas y ayudarnos bastante a cuidar y regenerar el sistema.

El agua

En un huerto el agua es fundamental. Si lo planteamos además desde un aspecto de supervivencia, tener un acceso seguro a una fuente de agua es una cuestión primordial. Debemos situar nuestro proyecto en algún lugar donde tengamos fácil acceso a una fuente de agua limpia. Parece algo vano, pero el agua es el motor principal de desarrollo de la vida. Sin una fuente de agua segura para nuestro proyecto, puede ser probable que si sucede alguna catástrofe todo el huerto se vaya al balde. En realidad, el huerto y todo.
Por ello son interesantes varias ideas al respecto. La primera es instalar algún depósito de agua de reserva, por si sucede algún problema, como que el agua escasee en verano o que pueda venir con algún tipo de toxicidad. Si no hay fuentes de agua cercanas existen muchas técnicas de cultivo como la acuaponía, hidroponía o la aeroponía, en las que se pueden cultivar las plantas en circuitos cerrados, lo que nos ahorra gran cantidad de agua.

La acuaponía también ayuda a maximizar el uso del huerto, podemos tener una pequeña granja de peces combinada con plantas en la que podemos crear un buen sistema que nos provea también en la dieta de pescado fresco y limpio de tóxicos. Hay multitud de ideas al respecto, pero ya de por sí, daría para un artículo entero sobre los beneficios que tiene esta técnica para los preppers.

rio con bosque de abedules

Compostaje, sustrato y energía

El compostaje es una de las mejores maneras de crear sustrato, será nuestro propio sustrato para el huerto. Si el agua es importante, el suelo que produzcamos jugará un papel decisivo en el desarrollo de las plantas y su salud. Cuanto más vivo esté el suelo más sanas y lustrosas se desarrollarán las plantas.
El compostaje se puede realizar de nuestros restos orgánicos y de fuentes cercanas, como vecinos, limpieza de bosques cercanos y animales de granja. Existen multitud de técnicas de compostaje, pero la más interesante en materia preparacionista es un biodigestor, que realiza un compostaje anaeróbico con el que además de un sustrato limpio, obtenemos gas metano, gas que podremos usar para cocinar. Desde luego, este es uno de los mejores sistemas para reciclar nuestros excrementos y los de los animales que tengamos.

Semillas, plantas y asociaciones de cultivos

Las semillas son el germen de nuestros futuros alimentos, hacernos con semillas de calidad y variadas nos garantizará una buena diversidad genética que nos reducirá la vulnerabilidad ante plagas y enfermedades. Las mejores semillas que podemos conseguir son las que ya están adaptadas al lugar. El custodio de semillas locales, junto al de semillas que consideremos interesantes por alguna propiedad en especial nos garantizará un buen equilibrio futuro. Para ello, podremos organizar un banco de semillas propio en donde ir guardando semillas con fichas de sus características. Ampliaremos nuestro banco de simientes según vayamos cultivando diferentes variedades y seleccionando los mejores frutos para recoger sus semillas.

Hay muchas webs donde explican las buenas asociaciones, es cuestión de ver unas cuantas y establecer nuestro propio diseño de cultivo según lo que queramos cultivar. Los beneficios son muchos: desde mantener una buena salud en el suelo a ahorrar espacio de cultivo. Salud y menos espacio de cultivo supone necesitar menos recursos para cultivar. Si por ejemplo, cultivamos conjuntamente ajos, zanahorias y tomates lograremos tres cultivos en uno y lo mejor es que entre esas tres especies se crea un interesante equilibrio de protección mutua, con lo que estarán más sanas sin necesidad de mucha ayuda y con tratamiento cero. En las asociaciones también se pueden cultivar plantas medicinales, tanto para personas como para otras plantas y animales, así, aparte de mantener una gran biodiversidad podremos preparar multitud de remedios caseros. Se estima que existen más de 28.000 plantas con propiedades medicinales en el mundo, así que mezclado con que solo de tomates se estima que existen miles de variedades, si combinamos por ejemplo este rico fruto con pimientos y cebollas y lo entremezclamos todo con flores como caléndulas y tagetes, y plantas aromáticas como la albahaca o la ruda, tendremos en un pequeño espacio una variedad tal que podremos aprovechar para infinidad de usos. De esta manera logramos un pequeño ecosistema en el huerto similar al bosque de alimentos, un concepto muy interesante también de estudiar en espacios grandes.

Invernaderos

No todos los climas son aptos para la mayoría de plantas que consumimos y además ya que estamos pensando en prepararnos no vamos a perder el gusto de no disponer de alimentos como la vainilla, el cacao o el café. Eso siempre y cuando quien este leyendo sea una persona de un clima más fresco para estas plantas. Si somos de algún país caribeño, de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú o Brasil, entre otros muchos países cercanos al ecuador, lo tendremos bien fácil. Además el concepto de bosque de alimentos lo podemos aplicar directamente para tener todas estas plantas. Pero en regiones más frías, o las personas se aprovisionan bien de kilos y kilos de cacao o si ocurre, por ejemplo, un problema con el transporte de mercancías global, muchos de los productos obtenidos de estas plantas se convertirán en artículos de lujo. En estas circunstancias cabe plantearse algo ¿Qué preferirías tener, un lingote de oro o un invernadero repleto de plantas de cacao, cafetales y orquídeas repletas de vainas de vainilla?

Lejos de crearnos un jardín botánico en casa. Los invernaderos son muy útiles para diversos fines: se pueden usar como espacio para sacar las primeras plántulas, para las variedades más delicadas, para tratar problemas (como hospital de plantas), para probar nuevas cosas, separar variedades que no queremos que se crucen... Como secaderos de las cosechas, por ejemplo, de ajos y cebollas en climas fríos.

Así mismo los invernaderos se pueden desarrollar hasta puntos increíbles. Desde controlar todas las variables del cultivo: luz, temperatura, insectos, tierra, hasta incluir filtros para purificar el aire y el agua que entra en ellos e incluso variar la tonalidad de luz para producir más. Un buen ejemplo de invernadero es este: Invernadero de tomates en Islandia.

invernadero de tomates

Almacenaje, herramientas, preparados

Estamos preparándonos, por lo que somos personas que guardan cosas. Los survivalistas saben moverse para sobrevivir, pero los preppers se quedan establecidos en un lugar con todo preparado para resistir. El almacenaje y el cuidado y orden de todas las herramientas y preparados que realicemos nos salvará del desastre. No se trata de sufrir el síndrome del acumulación compulsiva, sino de mantener un orden en las cosas indispensables que creemos que necesitamos para vivir. En realidad, para vivir necesitaríamos muy pocas cosas, lo que significa que gran parte de las cosas que vamos a acumular serán para vivir más cómodamente con nuestros lujos cotidianos.

Es interesante tener al menos un almacén para herramientas y guardado de semillas, bulbos, etc... Y si es posible tener espacio para almacenar toda esa comida del huerto que hemos preservado para los meses futuros, que se pueda conservar en buenas condiciones. Funciona bien tener un gran almacén que sea de cómodo acceso mientras trabajamos el huerto, con los elementos más básicos a mano. Así como que tenga un espacio para trabajar los preparados que podamos elaborar, tales como conservas, remedios, e incluso jabones, pasta de dientes... Más que almacén se podría llamar taller de trabajo en el huerto. Siempre, teniendo en cuenta nuestras posibilidades.


Protección de la zona

Después de todo el esfuerzo en crear un huerto, lo que menos nos apetecerá es que sea fácilmente accesible a que otras personas se aprovechen de nuestro trabajo. En este sentido, volvemos al segundo punto, sobre dónde está nuestro huerto. Ante la necesidad y la desesperación de otra persona poco importará el trabajo que le hayamos dedicado, ya que las necesidades más básicas priman ante cualquier otra idea. "Homo homini lupus" reza el dicho. Pero de todo se tiene que ver el matiz, ya que los lobos tienen su fuerza en la manada. La protección más efectiva es que nuestro entorno esté sano. En tiempos de necesidad lo que salva a las personas es su entorno social, la solidaridad y la cooperación. Más que cualquier reja, trampa o disuasión, lo que mantendrá seguro nuestro espacio es la cooperación con gente cercana, con quienes podremos intercambiar ideas, ayudarnos y protegernos mutuamente. Así mismo no hacer alardeo de nuestro potencial nos asegurará no atraer miradas indiscretas, por lo que un huerto de aspecto humilde, ocultando zonas llamativas con vegetación nos ahorrará disgustos.


perro protector

Estas son las ideas que creo que son interesantes para tener un huerto más preparado. Espero que dentro de los conceptos más básicos para empezar no se me haya olvidado nada. Aunque cada proyecto, debido a las circunstancias de cada lugar, se vuelve único. Es importante evaluar siempre los puntos flacos y tratar de fortalecerlos. O al menos, si de momento no evalúas la posibilidad de que algo ocurra, tener nociones básicas sobre cómo empezar un huerto y cómo cultivar alimentos por si acaso nos tocara hacerlo en el futuro.

Del huerto podemos sacar mucho provecho, si tienes alguna idea que creas interesante puedes compartirla en los comentarios para ayudarnos un poco entre todas las personas.

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