viernes, 31 de julio de 2015

Un toque verde

Lo más común al llegar a una casa es encontrarse con sitios carentes de ningún tipo de vida. Casas que están completamente equipadas con todo tipo de cosas, pero que si nos paramos un poco a pensar, se trata de todo artificial.

plantas en la pared

Y esto es lo que paso en mi llegada a Holanda, que en la vivienda donde me instale no había ningún tipo de vida natural apreciable, pues claro, no debemos olvidar toda esa microfauna que suele pulular a nuestro alrededor y que no vemos.

Claro, lo primero que hice al llegar a la casa compartida fue pensar en integrar un poco de vida para mi nuevo espacio. Una nueva vida que surgió de la manera más especial que se puede esperar siempre, es decir, de manera imprevista. Fue paseando por un parque de Enschede, que me encontré con un esqueje de kalanchoe roto en medio del césped y decidí acogerlo, antes de que acabara seco o pisado por algún viandante. Lo metí envuelto con un poco de papel mojado en un vaso que pedí en una cafetería cercana y lo transporte a casa.

kalanchoe en vaso

En casa lo tuve unos días en el vaso con agua hasta que conseguí un poco de tierra para ponerle. Lo curioso esque el vaso, siendo de cartón aguantó perfectamente todo este tiempo sin estropearse también, asique de lugar primario de estancia temporal ha seguido en el vaso plantado. Y el kalanchoe por su parte se ha adaptado tan bien a su nuevo hogar que de ser un pequeño esqueje ha echado 2 grandes hojas verdes claras que indican que tiene ganas de echar buenas raíces. Por lo que cuando crezca un poco más tocará darle un poco más de espacio para que crezca todo lo que quiera. Ya que este Kalanchoe, como primer acompañante vegetal en mi nuevo hogar tiene ya ganado un huequecito en mi corazón también.


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