martes, 16 de agosto de 2016

Jardín botánico de Münster, capitulo 1

Hoy toca hablar del Jardín botánico de Münster. Un jardín botánico bastante sorprendente del que hablaré en varios post. Este primer post es una introducción al jardín y las zonas exteriores.


El jardín tiene una superficie de unas 4,6 hectáreas. Su privilegiada ubicación y su cuidada forma ofrece a sus visitantes una agradable visita que se puede prolongar durante horas.

Comenzamos por la ubicación: Este jardín botánico se encuentra en la ciudad alemana de Münster. Es fácil de descubrir su ubicación en el mapa porque se encuentra dentro de una estrella anexa al casco histórico de la ciudad.


Este jardín botánico fue concebido en 1803 como una parte fundamental de la facultad de medicina de la ciudad. Se construyó el primer invernadero al año siguiente y se dedicó al cultivo de plantas medicinales. Medicina y plantas siempre han estado muy ligadas, a pesar de que hoy en día no conozcamos de donde salen todas esas pastillas y tratamientos que los doctores recetan, la mayoría vienen de herbarios y sitios de aprendizaje como este. Donde basándose en el saber popular se cultivaban y estudiaban las plantas para conocer sus propiedades curativas. Así, por poner un ejemplo: la famosa aspirina, que realmente se llama ácido acetilsalicílico, viene de la corteza de los sauces blancos.
Todos estos conocimientos, cuando los redescubrimos hoy en día nos parecen sorprendentes, pero muchos de ellos están ahí desde tiempo de los griegos. Los mismos sauces y sus propiedades medicinales ya eran citados por Dioscórides. En muchos casos, solo somos capaces de apreciar la belleza de las formas, colores y aromas de flores y hojas cuando paseamos por alguno de estos jardines.


El jardín botánico de Munster hoy en día sigue siendo administrado por la universidad, que ha establecido que la entrada sea libre y gratuita para todos los visitantes que se quieran acercar por el lugar durante los horarios de apertura. Los horarios son de 8:00 de la mañana a 17:00 de mediados de marzo hasta finales de abril y hasta las 16:00 en los meses de menos luz.


A pesar de no ser un jardín botánico muy grande, dentro, el espacio se multiplica. La labor de los mejores paisajistas es aquella que no se nota. El jardín sabe aprovechar su pequeño espacio creando diferentes recorridos que van descubriendo espacios. Todos los espacios están muy próximos, pero se esconden tras diferentes artimañas para no ser desvelados fácilmente: Caminos serpenteantes con frondosos árboles y algún que otro desnivel de terreno, que nos irán conduciendo hacía vistas privilegiadas sobre el lago central del jardín, los arroyos y toda la variedad floral que guarda. El jardín tiene espacio incluso para albergar varios invernaderos en su interior, que se resguardan hacia los laterales de los espacios para no alterar la calma natural que inspira.


En el recorrido por este jardín botánico nos podemos encontrar, así mismo, con un montón de estatuas repartidas por los caminos, de diferentes artistas, pero con un mismo estilo común. La diversión es encontrarlas, así cómo acertar despues de que se trata. Hay también composiciones florales que aparecen a los margenes de los caminos al más puro estilo Hügelkultur que resultan muy atractivas. No solo las flores, sino toda la microfauna que hay alrededor, que veremos si dedicamos unos instantes a quedarnos ensimismados en las flores.


Una de las partes que más cautiva de este jardín botánico es sin duda su lago central. El lago no se deja ver desde todos los puntos del jardín, sino que hay que ir por los caminos serperteantes de los laterales del jardín para llegar al final, desde donde una gran pradera con riachuelos artificiales nos deja contemplar la vista.


Volviendo a la aspirina, en la isleta del lago hay un enorme sauce. !La de dolores de cabeza que se podrían curar ahí! No solo es el sauce el único punto llamativo del lago aún así. Todos los reflejos que se crean unido a los nenúfares, arboles y la tranquilidad general del espacio lo convierten en un lugar de mucha paz.


Si retomamos los caminos empezamos a vislumbrar los invernaderos. Invernaderos de época que, a pesar de ser destruidos en la segunda guerra mundial, fueron reconstruidos y albergan diferentes colecciones de plantas de distintos ambientes. Estos los veremos más profundamente en el capitulo 2 sobre este jardín.


Y delante de los invernaderos, por si fuera poco, un jardín alpino. Con un montón de especies diferentes y tan pequeñas algunas que casi abultan más los carteles identificativos.


Un jardín botánico con mucho encanto en una ciudad, Münster, que también lo tiene. Ideal para visitar si nos acercamos por la zona.

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